Divago extraviado y
sin rumbo fijo,
titubeo sobre oscuras
olas
a bordo de un arduo
navío.
¿Merecerá la pena tan
sólo el intento?
O cual Orfeo en pos
de la luz…
quizá me tueste en
este infierno.
Siento un instante la
sutileza del terreno,
y no consigo hallar
el Norte,
mas no deseo alcanzar
otro puerto.
Por más que oteo
hacia el horizonte,
parece que éste actúa en mi contra,
el mar se va haciendo
gigante.
A veces sopla y otras
ni rastro…
mi ánimo es viento de
poniente,
y ahora mis sueños
son sombríos.
Mi corazón es
naufrago a la deriva,
enredado en azabaches
confines
a total merced de la
tormenta.
En entredicho queda
mi cordura,
si diviso indicios de
luz
antes de arribar a la
llanura.
Insisto,
todo negro veo;
pues
aunque no haya motivo aparente…
sigo
perdido en el color de tu pelo.
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